Capítulo primero
Construyendo la novela
Para escribir Malabar, Fabián viajó en moto hasta la India y Nepal, asistió a infinidad de funciones circenses, se entrevistó con ONGs locales, y vivió una auténtica inmersión cultural en ambos países. A este particular camino iniciático, realizado con el patrocinio de Mutua Madrileña, lo tituló Proyecto Suraj. En este vídeo se resumen esos apasionantes ocho meses de aventura en Asia.
¿Qué cuenta Malabar?
La vida en el pueblo imaginario de Tinhimal -“Tres Montañas” en nepalí- es predecible y hermosa. Es el monzón el que dicta el día a día de los agricultores al pie del Himalaya. Suraj vive en una pequeña choza de adobe con sus padres, su abuela con demencia senil y sus dos hermanos mayores. El poco dinero que llega a Tinhimal proviene de la venta de huevos y verduras en el mercado, al que se llega descendiendo una larga trocha de roca. Un día, unos hombres llegan a la aldea y convencen al padre de Suraj, alcohólico y resentido, de que su hijo
menor puede vivir una vida de opulencia en un circo de la India. A cambio de unos cuarenta dólares, el precio de una cabra, el hombre renuncia a su paternidad y Suraj atraviesa la frontera, perdiéndose en la caótica inmensidad de la India. Tras un largo viaje en la clandestinidad, se encuentra enclaustrado en el Gran Circo Malabar, plagado de personajes esperpénticos. Allí, conoce a quien será su confidente, una niña nepalí reclutada para convertirse en contorsionista. Se llama Rajani. Luz.
Esto es lo que esperas de Malabar, si has estado siguiendo mi periplo por todo Asia durante ocho meses. Bueno, pues representa el 10% de la novela. ¿Y el resto?
El autor de Malabar
Fabián C. Barrio (Santiago de Compostela, 1973) es licenciado en Psicología Social, ha sido empresario de internet, doblador, guía de un castillo medieval, actor de telecomedias y presentador de radio. Ha vivido en varios países y ha viajado a más de setenta. Es un escritor inclasificable, que mezcla en sus obras lírica, humor negro, esperpento, realismo mágico y crítica social a partes iguales.
En 2010 abandonó su vida confortable y lo dejó todo para dar la vuelta al mundo en moto, recorriendo 63 países a lo largo de dos años. Fruto de esa experiencia, publicó Salí a dar una vuelta, su segundo libro y hasta la fecha el más popular.
Para escribir Malabar, Fabián volvió a montarse en una moto. Con el patrocinio de Mutua Madrileña condujo 14.000 km hasta la frontera india, y recorrió durante cerca de tres meses y a lo largo de otros seis mil kilómetros ese país en pos de sus circos. Acaba de regresar de Nepal donde escribió la novela.
Los ecos de la historia india en la novela
Malabar está construida como una pequeña cajita de música, en la que los engranajes de pequeñas historias se entrecruzan para dotar a sus personajes de consistencia y verosimilitud. A lo largo de las páginas de la novela descubriremos distintos momentos históricos narrados en primera persona por gente a la que les tocó vivirlos, y comprenderemos cómo esos acontecimientos marcaron para siempre sus vidas.
La independencia de la India (1947)
La noche del 14 al 15 de agosto de 1947 vio el nacimiento de dos países: la Unión de India y en Dominio de Pakistan. Durante un lapso de tiempo, Pakistan estuvo a su vez dividido en dos grandes bloques: Bengala Oriental y Bengala Occidental. Hoy, uno de esos bloques es un país independiente: Bangladesh.
Las ceremonias para la transferencia del poder se llevaron a cabo un día antes en Karachi, para permitir al último Virrey británico, Louis Mountbatten, asistir tanto a la ceremonia en Karachi como a la de Nueva Delhi, porque los pakistaníes celebran su independencia el 14 y los indios el 15. Esa medianoche, se desató una locura de fuegos artificiales y fiesta en India. La división artificial entre ambos países, basada en la religión, desembocó en una serie de hostilidades, en especial por el territorio de Cachemira, que en el año 98 casi derivan en una guerra nuclear, y que hoy en día pueden verse en la frontera de Wagha, donde tiene lugar una pintoresca ceremonia todas las tardes que convierte a India y Pakistan en dos vecinos que no se terminan de llevar del todo bien.
El asalto del Templo Dorado de Amritsar (1984)
La independencia India-Pakistan provocó en el sijismo, un movimiento religioso del noroeste de India, los deseos de independencia de su región. El líder sij Jarnail Singh Bhindranwale y sus seguidores se refugiaron en el templo en junio de 1984. Indira Gandhi -que nada tiene que ver con Gandhi, por cierto- ordenó la puesta en marcha de la operación Bluestar. Durante tres días, las tropas militares indias asediaron el interior del pacífico templo. Murieron cerca de 500 sijs y casi cien soldados. Cuatro meses más tarde, Indira Gandhi murió asesinada… a manos de sus guardaespaldas sijs, que jamás le perdonaron la profanación de su lugar más sagrado.
Campaña de esterilizaciones forzosas de Indira Gandhi (1976>
Indira Gandhi vivió una época muy convulsa en India, que supo afrontar con bastante éxito, salvo por un momento oscuro y especialmente complicado de su mandato. En 1975 declaró al país en estado de emergencia, censuró las críticas en los medios, e impuso una dictadura que concluyó en 1977, con la celebración de unas elecciones que perdió. Uno de los motivos que llevaron a esta pérdida fue una cruel campaña de esterilizaciones forzosas, que condujo a la muerte a muchos miles de inocentes. Todavía hoy se llevan a cabo esterilizaciones en centros secretos del estado indio.
La tradición circense en India
Obviamente, el subcontinente indio, al tratarse de una tierra de cultura muy rica y frecuentada por viajeros, asistió a un trajín constante de malabaristas a lo largo de los siglos. En Costa Malabar hay constatada la presencia de artes circenses itinerantes desde el siglo IX.
Sin embargo, el primer circo indio del que se tiene constancia fue instalado en 1880, segun narra Philip Astley, un domador de caballos inglés. Surgió de la mano de Vishnupant Chatre, un excéntrico domador de elefantes que tenía a su cargo los establos del rajá de Kurduwadi. Según narra el inglés, Chatre y el rajá tuvieron ocasión de presenciar una función del Royal Italian Circus en la que actuaba el mítico director italiano Chiarini. Chatre, muy impresionado por el espectáculo, quiso conocer a Chiarini. En un encuentro informal celebrado tras la representación, el cómico italiano dijo al domador indio que su país no estaba preparado para montar su propio circo, y que al menos tendrían que pasar diez años hasta que consiguiera semejante proeza. Chatre tardó un año en montar el espectáculo. La primera representación tuvo lugar ante una selecta audiencia que, obviamente, incluía al propio rajá.
The Great Indian Circus viajó a lo largo y ancho de India asombrando a las multitudes, e incluso intentó hacerse un hueco en el mercado internacional. Sin embargo, su triunfo fue muy limitado, al no poder hacer frente a la magnificencia de los grandes circos europeos. Regresó a India, donde siguió cosechando éxitos. En uno de sus viajes, Chatre conoció a Keeleri Kunhikannan, un profesor de artes marciales de la ciudad de Tellicherry, Kerala, en Costa Malabar. Chatre pidió a Keeleri que entrenara a sus acróbatas y, en 1901, el maestro inauguró una escuela en la ciudad de Chirakkara. Todas las grandes compañías circenses que en la actualidad ofrecen espectáculos en la India, nacieron en esa escuela.
¿Sabías que…?
En Malabar se documenta la colisión entre la plácida cultura rural nepalí y la guerra por la supervivencia que tiene lugar en las ciudades indias. A lo largo de sus páginas, se analizan cuestiones como la gastronomía, los usos y costumbres, las creencias, las manías y las tradiciones. En la novela conocerás la respuesta a preguntas como…
¿Cómo es un funeral hindú?
¿Por qué las vacas son sagradas?
¿Qué significan las marcas rojas que suelen llevar los indios en la frente?
¿Cómo se pone un sari?
¿Qué se come a diario a los pies del Himalaya?
¿Qué ocurre cuando a una niña le viene la regla en Nepal?
¿Qué significan los colores de los turbantes?
¿Qué mastican los indios todo el rato y a qué sabe?
¿Cómo es la vida de una mujer nacida dentro del cuerpo de un hombre en India?
¿Cómo funciona el sistema de castas?
¿Cómo es una función circense?
… y muchas más.
Costa Malabar – Raices
Cuando los marinos portugueses arribaron a la costa suroeste de la India por vez primera en busca de las especias, encontraron un espectáculo asombroso: en los pueblos y las ciudades, la gente se congregaba en corrillos para disfrutar de las acrobacias de artistas itinerantes, nacidos en aquella misma región. Al preguntar por ellos, los lugareños les contestaron simplemente: “malabares”. Esa costa, cuajada de palmeras, de playas blancas y aguas limpias y tranquilas, se llama Costa Malabar, y es el escenario del nacimiento de la tradición circense de este caleidoscópico país. Así, a través de los mares, llegó empujada por el viento la palabra malabarista a nuestro idioma.
A lomos de la moto Durga, Fabián C. Barrio recorrió Costa Malabar desde el sur de Goa hasta practicamente el final de India, bordeando el Mar de Omán. Allí descubrió los paisajes y las estampas que contemplaron los primeros pioneros, y visitó las ciudades que servirían de escenario de los primeros años de algún personaje crucial en la historia.
En concreto, este es el pueblo de Bengre, en la Bahía de Mangalore. Ahí nació el Hombre Sapo, propietario del Gran Circo Malabar. Hay una tormentosa parte de la historia de la India reciente que este hombre vivirá en carne propia.






